PANAMA FUE UN GANADOR DE LA CRISIS FINANCIERA.-
Copete:
El blindaje que ha tenido el país es el de no tener una banca central, el factor más importante que mantiene la estabilidad macroeconómica.
Fri, 12/02/2011 - 10:25 — Javier Diaz
CAPITAL FINANCIERO
Marianela Palacios Ramsbott
Panamá no sólo se destaca en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial y el Doing Business del Banco Mundial, como uno de los países líderes de América Latina. También se ubicó en los primeros puestos en el nuevo Índice de Exuberancia Económica (IEE) desarrollado por el reconocido Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) de Uruguay, que fue presentado recientemente a nivel global.
En dicho índice, que fue diseñado para medir el desempeño económico que tuvieron 42 países avanzados y emergentes tras la crisis financiera global que estalló en 2009, se evaluaron seis variables claves: Producto Interno Bruto (PIB), desempleo, demanda interna, crédito bancario, inflación y tipo de cambio real.
Tras hacer una ponderación de esas variables, se sacó una puntuación promedio que permitió organizar a los países en tres grupos: Exuberantes (puntuación positiva, entre 10 y 60), neutros (entre 10 y -10) y anémicos (puntuación negativa, entre -10 y -60).
“No sería exagerado afirmar que la crisis financiera global ha creado una nueva geografía económica global, una nueva realidad que surge del hecho de que la crisis que afectó profundamente a las economías avanzadas ha dejado no solo perdedores sino también ganadores a lo largo y ancho del mundo”, destacaron los economistas Ernesto Talvi e Ignacio Munyo, coautores del IEE.
Ceres reconoció a Panamá como el tercer país más exuberante en materia económica de la región (50 puntos) y uno de los ganadores de la última crisis mundial (Ver recuadro: Índice de Exuberancia Económica 2011).
“Resulta sorprendente que dentro de las economías exuberantes con altos valores de IEE positivo, las primeras posiciones estén dominadas por países de América Latina (Argentina, Brasil, Panamá, Perú y República Dominicana) y de África (Angola), en lugar de los países del Asia emergente. India y China fueron clasificadas como exuberantes, pero en el octavo y noveno puesto del índice, respectivamente. Y Polonia fue el único país emergente de Europa que entró en la categoría de los exuberantes”, añadieron los economistas.
Pero los países de América Latina también presentan los más altos niveles de vulnerabilidad macroeconómica, de acuerdo con el análisis del Ceres.
“A pesar de la fuerte posición en liquidez internacional, un brote de una cepa más resistente de un ‘virus tipo Lehman’ requeriría que la mayor parte de los países emergentes sufrieran severos ajustes macroeconómicos: Contracción en la actividad económica, incremento del desempleo, deterioro en cuentas fiscales, dinámicas de deuda potencialmente no convergentes, debilitamiento de los balances bancarios y contracción del crédito”, advierten.
Por eso recomiendan a los gobiernos tomar en cuenta esta paradoja Exuberancia-Vulnerabilidad a la hora de diseñar sus políticas fiscales y macroeconómicas, con un comportamiento contra cíclico en lugar de “dormirse en los laureles”.
Al ser consultado sobre el tema, el economista Omar Sanabria, de la firma Goethals Consulting Corp., señaló que el hecho de que la economía de Panamá sea exuberante no necesariamente es algo bueno.
“Sin duda, Panamá, a pesar de tener una buena estabilidad económica, se ha visto favorecido de capitales que ingresan, muchos de los cuales han sido consecuencias de los planes de estímulo de los Estados Unidos (EE.UU). El blindaje que ha tenido el país es el de no tener una banca central, el factor más importante que mantiene la estabilidad macroeconómica. Utilizar el dólar ha influido en los indicadores evaluados y por ello es que el índice indica que Panamá tiene una alta exuberancia”, dijo.
A su juicio, más que ver a Panamá como un país ganador luego de la crisis financiera, hay que considerar que este crecimiento extraordinario ha llevado a algunas autoridades a tomar malas decisiones y políticas, como el aumento del gasto público para asuntos innecesarios, obras públicas sobrevaluadas o proyectos no rentables.
“Si bien hay un crecimiento de doble dígito en el país, éste no ha sido por las condiciones que brinda, sino inducidas por el gobierno, a quien no le compete dirigir la actividad económica. Más allá de ver si el país crece económicamente, habría que ver si realmente las personas están siendo las que participan en ese crecimiento”, concluyó.
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