ENTRAR A LA CUENTA

Usuario:

Contraseña:

Recordarme ¿Has olvidado tu contraseña?

Prensa

Video

¿Conoces que es un BPMS?

Newsletter

Suscripcion newsletter

Reciba nuestras noticias y novedades en su correo

EL RESPALDO ECONÓMICO DE UNA MONEDA LOCAL

Copete: 
Emitida por primera vez en 1904, a menos de un año de la separación  de Panamá de Colombia...


Thu, 07/01/2010 - 15:54 — administrador

imagenEmitida por primera vez en 1904, a menos de un año de la separación  de Panamá de Colombia, la acuñación de la moneda panameña, el balboa,   ha generado polémica a través de los años.

Aparte de las monedas fraccionarias de un centésimo, 5 centésimos, 25 centésimos y 50 centésimos, los intentos por acuñar denominaciones de un balboa, dos balboas y cinco balboas no han  brillado, debido, según expertos, a que el país no cuenta con un respaldo real que garantice el valor de la moneda.

Al acuñar no hay topes establecidos, pues esta depende de la necesidad que exista en el país. La misma es delimitada por el Banco Nacional de Panamá, quien dota a la banca y al comercio de las monedas.

El Banco Nacional de Panamá establece las necesidades al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), y este gestiona los procesos y los contratos de acuñación.

El numeral 8 del artículo 159 de la Constitución y el literal C del artículo 2 de la Ley 97 de 21 de diciembre de 1998 del MEF establecen que para acuñación se deberá hacer una ley especial, en donde se indique la cantidad de monedas para acuñar.

Los intentos por acuñar monedas de una designación más alta han sido acuciosas.

En 1931 se emitió la primera moneda en denominación de un balboa,  pero esta no tuvo éxito, debido a la poca aceptación que tuvo por parte de la población.

En épocas más recientes, en  1978,  en una sola ocasión se puso en circulación una moneda de 10 balboas –la cual fue utilizada por la banca estatal para pagar la planilla durante la época del régimen militar–, sin embargo, estas aún se mantienen estáticas en las bóvedas del Banco Nacional de Panamá.  

Durante 20 años Panamá ha utilizado los servicios de la  Royal Canadian Mint (Casa Real de la Moneda de Canadá) para acuñar sus monedas. Esta es escogida directamente, porque es la única que ofrece el servicio en el continente.

Pese a los intentos frustrados de colocar en el mercado moneda panameña de un alto valor, el Estado aún mantiene la idea de poner en circulación este tipo de instrumento monetario. 

Y es así como en la reciente  Reforma Fiscal del 15 de marzo de 2010 se incluyó un cambio en el artículo 1179 del Código Fiscal que permite nuevamente la acuñación de monedas de mayor valor que las fraccionadas.

Con este cambio se permite la acuñación de monedas de un balboa, dos balboas y hasta  cinco balboas.

Por esta razón, 80 millones de monedas en denominaciones de uno y dos balboas se encontrarán en los bolsillos de los panameños en febrero de 2011, dice el viceministro de Finanzas, Dulcidio De La Guardia. 

Y para  2014 ya deberían estar circulando en el país 130 millones de balboas –integrando la denominación de cinco balboas– que será la emisión total que realizará el Estado.

Este tema tiene en  alerta a varios  economistas, financistas y al público en general.

Según un sondeo no científico  realizado en www.prensa.com del 26 al 29 de abril,  el 92% de las personas (de un total de 549 personas) prefiere tener billetes en sus bolsillos en vez de monedas.

Esta tendencia ha sido una línea que siempre se ha trazado, porque las personas no están acostumbradas a usar monedas de alta denominación, porque son muy pesadas. La única opción sería sacar de circulación los billetes con denominaciones similares,  explica Víctor Guindi, presidente de la Asociación Numismática de Panamá.

Mientras que los economistas  y financistas advierten que esto podría provocar “una inflación mínima, pero inflación”. Otros dicen que “generaría un aumento en la oferta monetaria”.

El Gobierno se defiende ante estos comentarios, y dice que esta nueva acuñación de moneda  no tendrá ningún efecto para el país.

La emisión se hace por una necesidad de dotar a la banca y al comercio de la herramienta de intercambio de bienes y/o servicios, señala José Ramón Fernández, subjefe de la Unidad de Adquisiciones y Contrataciones del MEF. 

Es más, se está contando con el dinero que se puede recibir en concepto de señoreaje (ganancia que se obtiene entre el costo de la moneda y el valor). Esta ganancia es incluida en la cuenta corriente del Estado.

En los últimos tres años el país ha recibido en concepto de señoreaje 6.8 millones de dólares y ha emitido 85.3 millones de monedas en denominaciones de entre 1 y 50 centésimos  (Ver tabla: Emisión de monedas y monto recibido por el Estado).

Respaldo de una acuñación

En el siglo pasado los gobiernos mantenían el valor de sus monedas con  base a la cantidad de oro y plata que tenían en  sus bóvedas.  Panamá recolectó 3.2 millones de coronas de plata colombiana para emitir 3 millones de monedas de oro de 2.5 a 50 centésimos de balboa.  

Actualmente las emisiones  de moneda son respaldadas por la oferta y la demanda, y la fortaleza de sus economías.  

Hace un mes Panamá obtuvo la calificación de “grado de inversión”, por parte de la calificadora Fitch Ratings.

Con esta calificación  el país es visto como un sitio seguro  para invertir y con posibilidades de seguir creciendo.

La calificación  hizo pasar el riesgo soberano  del país de BB+ a BBB-, con perspectiva positiva.

Pese a lo atractivo que resulta el país para las inversiones, las voces en contra de las acuñaciones  se dejan escuchar.

Esta emisión no tiene respaldo real, afirma  el catedrático y ex presidente del Colegio de Economistas Adolfo Quintero.

Añade además que solamente se está utilizando  el grado de inversión alcanzado por el país y el buen manejo macrofiscal que se ha experimentado desde el año 2003, como estructura que permite este tipo de emisión.

“Fuera de estos elementos no hay respaldo real, sino más bien, especulativos”, afirma.

Es una práctica calificada como no beneficiosa para el país y “muestra el uso de todo tipo de recursos que permitan mayor ingresos y disponibilidad de dinero para el Gobierno central”, aduce Quintero.

No obstante, el Ministerio de Economía y Finanzas defiende  la iniciativa, y dice que el país debe contar con un inventario suficiente que atienda las necesidades de la banca y el comercio.

Esto no conlleva ningún tipo de riesgos, explica José Fernández, subjefe de la unidad de adquisiciones y contrataciones del Estado.

Pero hay quienes miran con otra óptica esta acuñación.

Según Horacio Estribí, consultor económico independiente, esta idea tendrá pocas implicaciones en la economía, dado que es un monto pequeño con respecto a la masa monetaria total del país.  Pero hay un hilo fino que puede hacer la diferencia.

Estribí señala que si se agregan otras medidas, como el aumento en el gasto público en cuanto a inversiones, la acuñación de este tipo de monedas sí podría tener un impacto.

“Hay que manejarse dentro de los límites de los déficits”, añade.

Una puerta puede abrirse

Si bien es cierto Panamá ha acuñado monedas en toda su vida republicana,  estas nuevas acuñaciones podrían repercutir de forma negativa en  la economía si no se realiza de forma controlada.

La cantidad de monedas a introducir es lo que preocupa a los economistas, quienes ven que si esta actividad se da de forma repetitiva y sin control, podría provocar inflación, dado que aumentaría la masa monetaria del país y habría una “sensación de riqueza” por lo cual “habría más dinero para pagar más bienes”. 

Si se vuelcan al mercado más monedas de las que realmente se requieren, se está ajustando el mercado de  bienes y servicios, y tiene un efecto “aparente” que hay más dinero de bienes que son escasos, aduce Irene Giménez, gerente de Goethals Consulting.

Los resultados de estas medidas de inclusión de más monedas a los países ha incidido negativamente en las experiencias de algunas naciones en la región, como por ejemplo Argentina, que mantenía alrededor de 25 diferentes monedas circulando a la vez.

Para el consultor Ramón Barreiro, estas acuñaciones son una señal de alarma porque precisamente las anteriores no tenían una equivalencia real con el dólar. Las nuevas sí, porque se emiten “bajo la premisa que valen lo mismo que los dólares y están respaldados bajo la moneda”.

Y eso para Barreiro es un peligro, porque los balboas no están respaldados bajo el trabajo de  los panameños, sino más bien, por una promesa gubernamental. 

Tendencia a nivel mundial

Pero el cambio de billetes  a monedas está respondiendo a una tendencia a nivel mundial, aunque no aceptado por algunos.

En Estados Unidos,  por ejemplo, se han introducido monedas con valor de un dólar, no obstante, estas no han sido aceptadas. Desde  2000, las denominaciones de un dólar en moneda se comenzaron a introducir en el mercado. 

Fernández, del MEF, explica que la tendencia a nivel mundial es que las denominaciones de papel moneda de “altísimo uso”,  como sucede con el dólar de a uno o dos, sean reemplazadas por monedas por su durabilidad.

En estos momentos el Gobierno se encuentra a la espera de que se le entregue la cotización de la nueva solicitud de acuñación de 40 millones de monedas de un balboa.

 

FINANZAS
KEREM PÉREZ
kperez@prensa.com